miércoles, 13 de agosto de 2014

Harry Potter y la pierda filosofal- Critica pelicula

Pues bien, he sucumbido bajo la presión social de ver las  películas de Harry Potter. Había visto hasta ahora cachitos pequeños en la televisión, pero nunca me puse a verlas. 
Así pues, con mucho coraje me puse a ver la primera película. Me sorprendió que fuera tan larga. Los efectos especiales no me sorprendieron para nada, pero al ser del año 2001 y la primera película de la saga, no hay que darle más vueltas. 
Sí es una película de niños, son muy monos (como que le coges cariño a los actores). El que Harry sea el elegido, y se diga lo especial que es y lo bien que se le da todo desde el primer momento, quizás es lo que menos me gustó. Su amistad con Ron y enemistad con Draco fue bastante repentina. No me olvido que son niños y los niños se hacen amigos muy pronto, pero me gustó como fueron aceptando a Hermoine, es decir, que ella se ganó el lugar de ser amiga de ellos, a pesar de que se burlaran de ella al principio. 
El malo malísimo que quería la piedra filosofal, pues a pesar del intento de distracción que hay en la película, haciéndote pensar que es otro no fue muy creíble, pero aún así, los niños seguro que se lo creerían, visto que la cara del "malo" tenía toda pinta de ser malo. 
Me gustó la introducción que hicieron al mundo mágico, como se compró sus cosas para prepararse para el año en Hogwards. La insistencia de las cartas fue muy buena, y el climax final de la película, con la tabla de ajedrez y el espejo ese mágico estuvo bien. 
Sé que me estaré dejando muchísimas cosas de la película, pero debido al público al que está dirigida, pues no tengo mucho más que decir. Me estoy viendo las otras y supongo que al hacerse más mayores los personajes me sentiré puede que un poco más identificada con ellos. Dentro de lo que cabe. 
Eché de menos en esta película más comentarios o escenas graciosas. Hubo dos gags sobre Rumanía y me hicieron gracia. Aunque siempre sean los mismos, relacionados con "vampiros" o este caso magia.
Y pues nada si eres como yo que aún ni te has visto ninguna película de esta saga, te la recomiendo, es larga pero entretenida y si tienes tiempo libre merece la pena verla. 

Series para ver en vacaciones: 1. Chasing Life: Serie de TV


Bueno pues si estáis buscando una buena serie que ver en lo que os queda de verano os recomiendo esta. Por ahora solo han salido 10 episodios, y hasta diciembre no podremos ver el siguiente. 

¿De que trata? Pues de April, una periodista de 24 que intenta ascender en su trabajo, para lograr llamar la atención de su jefe, se cuela en una donación de sangre, para poder entrevistar a un famoso. Allí encuentra a su tío que es médico, con el que no se hablaba desde la muerte de su padre. Un fía después, su tío viene a visitarla por la noche en su casa y le dice que tiene leucemia. 
Así empieza la serie, a lo largo de los demás capítulos, April tendrá que hacerla la idea de que tiene cáncer, de que tiene que contárselo a alguien, y que puede que sus planes de futuro cambien un poco debido a su enfermedad. Enfrentarse a esa realidad, la cambia, hace que conozca gente en su misma situación y ya no sentirse tan sola. 
También hay otras historias paralelas, como la de su hermana Brena; su madre: secretos de su difunto padre: sus compañeros de trabajo; el hijo de un congresista; su posible novio...
En fin es una serie con muy buenos actores, con una trama muy sólida, y que me ha hecho esperar que llegue el miércoles para poder ver un capítulo nuevo de ella. 
Os la recomiendo :) 

lunes, 11 de agosto de 2014

Consejos para escritores noveles #2

Gramática y corrección
Sí queridos mios, la gramática os tiene que salir por los ojos, porque si no cuando os vais a poner a corregir os tiraréis de los pelos, y si tenéis suerte de que otra persona lo haga por vosotros, esta persona lo hará también. 
Ya voy por mi tercer borrador de mi libro, y sigo encontrando errores. El segundo borrador cambia muchísimo del primero, no solo por las cosas que he quitado y he cambiado sino porque es mucho más ligero en faltas de ortografía. El tercero, bueno pues tuve la suerte de que una amiga mía se leyera el tostón de más de 300 páginas a interlineado 1.5 y me lo corrigió. Lo último que me esperaba es que me dijera que era una obra de arte. Y no estaba equivocada, tengo muchos errores, y mis personajes no están aún completos de todos, pero me ha sorprendido lo mucho que me ha aportado la opinión de otra persona, porque ahora no solo tengo subrayado en rojo mis faltas, que ella ha visto, sino porque al leerlo otra vez, encuentro yo también otras faltas, y voy haciendo el texto más ligero. Voy quitando muchas cosas y añadiendo otras cosas que ahora veo que son relevantes. Y lo que me ha ayudado, es que me doy cuenta en lo que fallo en la gramática. Los marcadores textuales, siempre suelo utilizar los mismos, diferencias entre porqué, por que y porque, nunca pongo los acentos en dónde, cómo y qué, y un largo etcétera. Por no hablar de los fallos que hago sin darme cuenta porque escribo muy deprisa. 
¿Consejo? Escribir mola, pero id preparándoos para la corrección, porque toma el doble o el triple de tiempo que la escritura. Leed libros de gramática, hay muchos y muy buenos, está la gramática básica de la RAE que cuesta alrededor de 10 euros, pero luego hay otros libros como del escritor Daniel Cassany, que son geniales. Al menos a mi me han ayudado mucho. Por no hablar de internet. Leed mucho, porque de vocabulario nunca vais a ir sobrados.
Estoy de acuerdo en que nadie te puede enseñar a como escribir una novela, tú eres el dueño de esa idea y tú decides como montar la trama. Pero también es verdad, que nadie habla bien. Me he dado cuenta de que estoy empezando a ser laísta, por vivir en Madrid donde muchísima gente lo es. Antes me rechinaban los dientes al escuchar un laísmo y sin embargo ahora lo cometo yo también. 
Cuanto mejor dominéis el lenguaje más fácil y emocionante será corregir, porque si sabes porqué estás corrigiendo un porque que está junto y sin acento, es mucho más satisfactorio que no saberlo y solo ponerlo porque tu amiga te lo ha puesto. Si no sabes qué está mal en tu novela, ¿cómo conseguirás hacerla mejor? 
Apuntaros en lo que soléis fallar más y tenedlo a mano cuando corrijáis. Digo cuando corrijáis porque yo prefiero escribir todo lo rápido que pueda las ideas que se me ocurran o la continuación de un texto, y luego revisarlo. A veces lo hago con calma y puedo corregirlo en el momento, pero otras veces escribes tan deprisa que no merece la pena pararte para corregir. 
Y hasta aquí el consejo número 2. 





jueves, 10 de julio de 2014

Consejos para escritores noveles #1

Hola, mis queridos lectores, pues bien, hace mucho que no sigo está sección de mi blog, y desde que he escrito un par de consejitos gramaticales, he pensado que podría compartir sobre mi experiencia escribiendo. Para mi, escribir es aprender, y aunque llevo ya bastante tiempo, sigo aprendiendo todos los días algo nuevo. Ante todo, espero contestar a algunas dudas o simplemente compartir con vosotros inquietudes que tengo y tenéis como escritores. 
¿Y quién soy yo? Pues otra escritora novel, que acaba de terminar su primera novela, y que ahora estoy corrigiendola, que tengo 2 blogs que intento mantener, y me apunto a demasiadas cosas a la vez, como escribir guiones, leer libros, traducir libros, corregir, y un largo etc. Pero es divertido y yo misma sé que no puedo con todo a la vez, pero me gusta ser polífacetica y de cada actividad aprendo cosas nuevas. 

Mi primer consejo es encontrar una banda sonora:
Una banda sonora mientras estas escribiendo. Hay gente que escribe solo por la noche porque hay silencio, porque la falta de luz da un tanto de privacidad, pero para mi, escuchar música me ayuda a concentrarme, a ponerle un ritmo a mi escritura, a concentrarme en un tipo de sentimiento, estado de ánimo. Me da velocidad más de lo que pensaba.
Tengo muchas listas de reproducción.
- En iTumes tengo listas de instrumentales, cuando estoy estudiando, o bien haciendo un trabajo y necesito concentrarme lo máximo posible en lo que escribo.
- Tengo otra con canciones alegres, que me ayudan a escribir deprisa, pasarmelo bien, mientras canto en voz alta en mi habitación o mientras leo los diálogos de mis personajes. Me ayudan a meterme en ese estado de ánimo de felicidad sin tener ninguna razón.
- Tengo otra lista de canciones tristes, algunas que me hacen llorar, y aquí entran las instrumentales también a veces. Yiruma, Ludovico Eunaldi son mis preferidos.
- Tengo una lista de Crative Commons, que son canciones sin derechos de autor, las suelo descargar de SoundCloud, y hay muchas y muy buenas. A veces estamos tan concentrados en un solo tipo de música, que es la que más se vende y se escucha en la radio, que despreciamos el talento de muchos chicos y chicas que son de verdad buenos cantantes y compositores.
- Tengo otra en Spotify, que se llama Save The Last Dance, y allí meto de todo.
Y luego siempre están las listas de reproducción de Youtube. Suelo buscar un artista y te sale automáticamente al ladito una lista de reproducción. Una herramienta muy útil para que no te fastidien todo el rato los anuncios es el Adblock de GoogleChrome. Deja pasar solo algunos anuncios pero al menos no te interrumpirán todo el rato para cortarte el rollo. Aunque tengo que admitir que pulsar compulsivamente el ratón mientras pasan los 5 segundos es divertido.
La canción que no puedo dejar de escuchar hoy es una canción rumana que descubri en Spotify:
Lumea ta de Clara's Dreams.
¿Qué me decís vosotros? ¿Os gusta escuchar música cuando escribís? y más importante, ¿por qué?

Cazadores de sombras: Ciudad del fuego Celestial (VI)- Reseña

T
Título: The Mortal Instruments: City of Heavenly Fire (Book 6)
Autora: Cassandra Clare

Sinopsis: Sebastian ha empezado a atacar los diferentes Institutos de Cazadores de Sombras, convirtiendo a más nefilim con su propia Copa Mortal. Mientras que su destrucción es cada vez mayor, los cazadores que se refugian en Idris, temen a no poder contener su poder. El único arma que tienen contra él es el Fuego Celestial que hay en las venas de Jace, pero el problema es que aún éste no sabe como controlarlo.

Opinión: Pues bien cuando lo encontré en pdf en internet empecé a leerlo en mi ebook a pesar de que me fastidia los ojos, y no me enganchó, no tanto como los anteriores. Es el último libro me decía, y ya que me he leído los ocho de la saga pues me lo leí, pero para mi sorpresa la saga no termina aquí, la autora va a escribir más libros sobre cazadores de sombras.
Ahora bien, necesarios o no, no sé si me los leeré.
El libro empieza presentándonos nuevos personajes, que a pesar de que tienen bastante importancia, no son cruciales y solo los ha metido para poder tener una razón de continuar ganando dinero de su saga. Los nuevos personas son los Casteirs, descendientes de James, y los Blackthorns, que también aparecen el la saga de The Infernal Devices. Emma Casteirs es súper amiga de Julian o Jules, que al principio pensaba que eran personas diferentes pero luego me di cuenta de que era una abreviatura. Ambos son del Instituto de Los Angeles, tienen 12 años y son muy valientes. Jules es como Alec en personalidad, y Emma es como Jace, lo que tampoco es algo nuevo y lo vimos en la saga de los orígenes con Jem y Will. Hablando de los orígenes, como era de esperar Jem sale y Tessa también, y con salir, me refiero a que aparecen en tres o cuatro ocasiones. Impresión, la autora podría haber pasado de meter personajes nuevos muy parecidos a los ya existentes, y desarrollar más los que ya ha creado.

"Hay cien trillones de células en el cuerpo humano" dijo Clary "Y cada una de estas células de mi cuerpo de ama. Perdemos células, y creamos nuevas, y mis nuevas células te aman incluso más de lo que te amaban las antiguas, y es por eso que te amo más cada día más de lo que te ame el día anterior. Es ciencia. Y cuando muera y quemen mi cuerpo y me convierta en cenizas que se van a mezclar con el air, van a ser parte de la tierra y los árboles y las estrellas, todo el mundo que respira ese aire, vea esas flores que crecen de la tierra o miren las estrellas te recordarán y te amarán, porque yo te amor tanto."" Ella sornió. "¿Te pareció como un buen discurso?"
Acerca de la historia, Clary y Jace, no me han gustado mucho. Se supone que se aman incondicionalmente, pero lo único que demuestra eso son los besos que se dan, y que podrían dar la vida uno por el otro, no digo que lo último no demuestre su amor, pero es un tanto extremista, me hubiese gustado verlos como pareja, más escenas en las que trabajan juntos. Porque en los tres primeros libros, no pudieron estar juntos porque creían que eran hermanos, luego en el cuarto Jace estaba siendo atormentado porque había muerto y resucitado, en el quinto, se convirtió en malo y esclavo de Sebastian, y me esperaba que en el sexto, se mostrase más su relación, porque en realidad, veo que Clary está muy atraída por él porque está muy bueno, y él a pesar de que Clary no sea especialmente atractiva, no tiene ningún motivo de peso, o al menos no se muestra, para estar juntos. Lo que sí que hay en el libro, es más atracción física, contacto físico, besos, meterse mano etc. Qué está bien porque son adolescentes, pero como que me faltó algo.
La historia no paraba de saltar de una pareja a otra. Como si en esta vida no podemos vivir solos.
De acción, ya no hay tanta, incluso el momento climax del libro, la autora lo estropea, porque convierte a los malos en buenos de alguna forma.
Y ahora entrando en algunos spoilers:
Sabestian, se carga sin motivo a cientos de hombres lobos, y entre ellos está Jordan, otro personajes que apareció en el cuarto libro, que era unos de los que me gustaba. Maia que estaba muy enamorada de él un libro antes, ahora está con él más por obligación??? Y de repente se hace muy amiga de Bat, que hasta ahora me lo imaginaba como el típico barman barrigón y cuarentón, pero no, es un tío joven y cachas. Cassandra Clare, no me metas un personajes guay, para luego matarlo, y lo peor de todo, que sus amigos no lloren por él, que la gente se olvide de él tan simplemente.

"¿Está a salvo mi virtud?"
"Yo... esto... ¿qué?" Dijo Simon desprovisto de su vocabulario por un momento. 
"Sé que es usted un hombre peligroso" declaró Isabelle mientras zigzagueaba hacía ha cama. Se desbrochó los pantalones y  los tiró al suelo. Llevaba puesto  unos pantalones negros cortos de chico por debajo. "Algunos le llaman un calavera, todos saben que es usted un demonio con las señoritas con su camiseta poéticamente abombada y vuestros irrestistibles pantalones." Saltó a la cama y trepó encima de él mirandole como una cobra considerando darle un mordisco  a una  mongosa  "Rezo para que considere mi inocencia" respiró profundamente "y mi pobre vulnerable corazón" [...]
"Lord Montgomery solo considera sus propios deseos, y le diré algo más, Lord Motgomery tiene un gran estado y extensas tierras. 
"Vale, no me espera que te metieras tanto en el papel" 
“Lord Montgomery  siempre suspera las expectativas. Madres cuidad a vuestras hijas y luego cuidad a vuestras sirvientas, y también a vosotras mismas. Lord Montgomery está al acecho"

Los personajes que más ha desarrollado para mi son Simón y Magnus. y con los que estoy bastante contenta de como lo ha hecho.
Del epílogo, muy largo y muy al estilo de americanada total, donde todos se reunen y se lo pasan bien.
Creo que la autora se ha ido demasiado por las ramas, ha formado demasiadas historias paralelas, y no ha sabido darle importancia en el libro, en cantidad de páginas a los protagonistas. Hay tantos nombres que entran, salen, y solo descolocan, apartan la atención de la trama principal y no aportan nada. La misma historia de Maia y Jordan se la ha cargado y ha creado una nueva que al final no tuviera ninguna relevancia.
Así que señoras y señores, no estoy tan decepcionada como con Legado de Christopher Paolini, pero tampoco estoy encantada de como ha sido el libro. Los primeros tres libros marcaron una diferencia en comparación con las demás sagas juveniles, pero ahora veo que la autora de ha vuelto un poco avariciosa y quiere sacarle todo el jugo a sus historias.
Soy la única que lo piensa?? Pues espero leer vuestras opiniones.
P.D.: Soy yo, o me parece que después de 5 años de leer estos libros es extraño que el tiempo de la historia sea de seis meses solamente, y los protagonistas sigan teniendo la misma edad que yo tenía hace 5 años?
Nota: 6

martes, 27 de mayo de 2014

Julia o la nueva Eloísa- J.J. Rousseau- Cuarta parte- Carta XVII- A Milord Édouard

Quiero darle cuenta, milord. de un peligro que corrimos hace unos días y del que felizmente pudimos librarnos, aunque con miedo y con un poco de cansancio. Esto bien vale una carta aparte: leyéndola, apreciará lo que me lleva a escribirla.
Usted sabe que la casa de madame de Wolmar no está lejos del lago y que a ella le gustan los paseos en barco. Hace tres días, la falla de ocupación en la que la ausencia de su marido nos deja y la belleza de la tarde nos hicieron proyectar para el día siguiente uno de esos paseos. A la salida del sol nos dirigimos hasta la orilla; cogimos un barco con redes de pesca, tres remeros, un criado, y nos embarcamos con algunas provisiones para la comida. Yo había cogido un fusil para tirar a los besolets, pero ella hizo que me avergonzara por matar a los pájaros sin provecho alguno. por el único placer de hacer daño. Me entretenía. Pues, viendo a los grandes sifflets, a los tiou-tiou, a los crenets,  a los siffasons y no hice más que un disparo desde muy lejos a un somorgujo al que fallé.
Pasamos una o dos horas pescando a quinientos pasos de la ribera. La pesca fue buena, pero excepto una trucha que había recibido un trancazo con el remo, hizo Julia tirar al agua todo lo que se pescó. Son animalitos que padecen, dijo, démosles la libertad, y gocemos del gusto que tendrán ellos en verse fuera de peligro. Se ejecutó despacio este operación, de mala gana, y no sin algunas representaciones; y fácilmente me di cuenta de que las personas que habían con nosotros hubiesen comido con más gusto el pescado que la moral que les iba a salvar la vida.
 Nos metimos después más adentro del lago, y yo con la viveza de un mozo de que sería ya tiempo que me enmendase, me puse a remar; y de tal modo me encaminé hacía la mitad del lago, que en breve nos encontramos a más de un legua de la orilla. Aquí explicaba a Julia todas las partes del soberbio horizonte que nos cercaba. Desde lejos le enseñaba las bocas del Rodano, cuyo impetuoso curso se amansa a distancia de un cuarto de legua, como si con sus cenagosas ondas temiera empañar el azulado cristal del lago. Le había contemplar los ángulos entrantes y salientes de las montañas, que correspondientes y paralelos forman en el espacio que los separa un cauce digno del río que lo ocupa. Desviada de nuestra costa me complacía en que mirase maravillada las ricas y encantadoras riberas del país de Vaud, donde la muchedumbre de ciudades, el innumerable gentío, las verdes y en todas partes pomposas colinas, formaban la más atractiva pintura; donde en todas partes cultivada, y en todas fecunda, la tierra ofrece al labrador , al pastor, al viñador, el fruto seguro de sus afanes, que no devora el codicioso publicano. Le enseñé luego Chablais en la costa opuesta, país no menos favorecido por la naturaleza, y sin embargo, en todas partes solo un espectáculo de miseria presenta, le hacía a ella palpablemente distinguir los efectos  de ambos gobiernos en la riqueza, el número y la felicidad de los hombres. Así, le decía, abre su fértil seno la tierra, prodiga de sus tesoros con los venturosos pueblos que para ellos mismos cultivan; parece que se alegra y se anima con el grato espectáculo de la libertad, y que se complace en alimentar a los hombres. Por el contrario los tristes tabiques, los matorrales y las ortigas cubren una tierra casi asolada, desde lejos indican que domina en ella un amo ausente, y que mal de su grado ofrece a sus esclavos algunas mezquinas producciones que ellos no aprovechan.
Mientras  que agradablemente nos divertíamos en recorrer con la vista las vecinas costas, un viento de tierra que de sesgo nos empujaba hacia la orilla opuesta se levantó y arreció mucho; y cuando empezamos a revirar era tan fuerte la resistencia, que no fue le posible a nuestro frágil barquito vencerla. En breve las olas fueron tremendas, y fue menester dirigirnos a la ribera de Saboya, y procurar portar al lugar de Meillerie que estaba fronterizo con nosotros, y que casi es el único paraje de esta costa donde presenta la arena un desembarcadero cómodo. Pero el viento que había mudado, tomaba fuerza, inutilizaba los esfuerzos de nuestros barqueros, y nos hacía derivar mas abajo, costeando una larga fila de escarpados peñascos, donde no se encuentra refugio.
Todos nos pusimos a remar, y casi en aquel instante tuve el sentimiento de ver a  Julia acometida de una mareo, débil y tomada de un desmayo a bordo del barco. Por fortuna que está hecha al agua y no fue duradero este estado. Entretanto crecían nuestros esfuerzos con el peligro; el sol, la fatiga y el sudor nos tenían a todos faltos de respiración y exhaustos de fuerza; entonces recobrando todo su animo alentaba Jula el nuestro con sus compasivos halagos. Echando en un vaso vino aguado, con temor de que nos emborracháramos, daba de beber alternativamente a los más cansados. No, nunca brillo vuestra adorable amiga con tan vivo esplendor con en este punto que el calor y la agitación habían realzado con mas fuego sus rosadas mejillas; y lo que más aumentaba sus hechizos era que se echaba de ver en su enternecido ademán, que más procedían sus cuidados de compasión hacía nosotros que de temor por su vida. Solo un instante habiéndose entreabierto dos tablas en un encuentro que nos llenó a todos de agua, creyó que se había roto el barco, y en una exclamación de esta tierna madre oí distantemente estas palabras: ¡Hijos míos, no os he de volver a ver! Yo, cuya imaginación siempre me abulta el mal, aunque conocía de cierto cual era el peligro creí de un instante a otro ver sumergido el barco, y esta beldad tan adorable agitarse en mitad de las olas, marchitas con la amarillez de la muerte las rasas de su rostro.
Finalmente a fuerza de remos subimos a Meillerie, y después de haber lidiado por espacio de más de un hora a diez pasos de la orilla, logramos saltar en tierra y al instante se olvidaron todas nuestras fatigas. Julia se encargó de agradecer todas las faenas que cada uno había desempeñado, y como en lo más inminente del riesgo solo en nosotros había pensado, como estuvimos en tierra le parecía que era la única que habíamos liberado.
Comimos con las ganas que en un violento trabajo se adquieren. La trucha de aderezó; y Julia, que es muy aficionada, comió muy poco de ella; y conocí que para quitar a los barqueros el sentimiento de su sacrificio deseaba  que yo no comiese mucho. Milord, mil veces lo ha dicho usted; en las cosas grandes con en las pequeñas siempre se pinta su afectuosa alma.
Después de comer siguiendo alborotado el lago, y siendo necesario componer el barco, se propuso que diéramos un paseo. Julia me opuso la ventisca, el sol, y quería que descansara; yo, que tenía mi plan, no me rendí a su razones. ‹‹Estoy, le dije, acostumbrado desde niño a ejercicio penosos, que lejos de ser dañinos para mi salud, la fortifican, y mi último viaje ha aumentado todavía mi robustez. Para resguardarse del viento y del sol lleva usted un sombrero de paja, iremos por bosques y sitios abrigados; basta para esto con trepar algunos peñascos, y a usted que no le gustan las llanuras no se incomodará con la fatiga.››  Hizo lo que yo quería  y nos fuimos mientras la familia comía.
Usted sabe que después de mi destierro del Valais volví diez años hace a Meillerie a aguardar el permiso de volverla a ver. Allí pasé tan tristes y tan deliciosos días pensando únicamente en ella, y de allí fue de donde le escribí una carta que tanta impresión hizo en su corazón. Siempre había deseado volver a visitar el aislado retiro que me sirvió de albergue en mitad de la escarcha, y donde se deleitaba mi corazón en conversar conmigo mismo de lo que más en el mundo quiso. El motivo secreto de mi paseo fue visitar este sitio tan amado en estación más grata, y con aquella cuya imagen moraba encontrases conmigo, complaciéndome de antemano en mostrarle antiguos monumentos de tan constante y desdichada pasión.
Llegamos allá después de una hora de camino por amenos y tortuosos senderos, que subiendo insensiblemente por entre los arboles y las rocas no ofrecían otra incomodad que lo largo del camino. Al acercarme y reconocer mis antiguos vestigios estuve a pique de desmayarme, pero me vencí, oculté mi turbación, y llegamos. Este sitio solitario formaba un silvestre y desierto retiro, pero lleno de aquella especie de hermosuras que solo a las almas sensibles agradan, y que las demás parecen horribles. Un torrente que formaban las derretidas nieves despeñaba a veinte pasos de nosotros sus cenagosas ondas, y con estrépito, limo piedras y arenas arrastraba. Detrás de una cadena de inaccesibles rocas separaba la explanada en que estábamos de aquella parte de los Alpes que ventisqueros los llamados, donde montañas enormes de escarchas que sin cesar aumentan, los cubren desde el principio del mundo.  Nos daba a la derecha su triste sombra selvas de negros pinabetes; á la izquierda, más allá del arroyo, había un vasto bosque de alcornoques, y debajo nuestras plantas la inmensa llanada de agua que en el seno de los Alpes forma el lago nos separaba de las ricas costas del país de Vaud, coronando este cuadro la majestuosa cima del Jura.
En medio de estos soberbios y magníficos objetos de corto terreno en que nos hallábamos en engalanaba con los arreos de una riente y campetre morada: se filtraban por entre las rocas algunos arroyuelos, y por la verde yerba en cintas de crista se deslizaban, inclinaban sus cabezas sobre las nuestras algunos frutales silvestres, y húmeda y fresca la tierra cantaba la yerba y flores cubierta.
Comparando tan serena mansión con los objetos que en torno se veían, parecía destinado este yermo sitio para asilo de dos amantes, que solos se hubiesen liberado de la universal ruina de la naturaleza.
Cuando hubimos llegado a este retiro, y le hubo yo contemplado un rato: ¿Qué dije mirando con ojos bañados en llanto a Julia, nada le dice a usted aquí su corazón, ni siente alguna secreta emoción contemplando un sitio que de usted está lleno? Entonces sin aguardar a que respondiese la conduje a la roca, y le enseñe grabada en mil parajes su cifra y muchos versos de Petrarca y de Taso que a la situación en que yo me hallaba entonces se referían. Al verlos otra vez yo mismo después de pasado tanto tiempo, experimenté con canta fuerza pude la presencia de los objetos avivar los violentos afectos que cerca de ellos nos agitaron. Le dije con alguna vehemencia: ¡Oh Julia, eterno encanto de mi corazón! Ves aquí los lugares donde otro tiempo el amante más fiel del mundo por ti suspiraba; ves aquí la mansión donde tu imagen hacía su felicidad y preparaba aquella con que al fin le remuneraste tu propia. No se veían entonces ni estas sombras, ni estas frutas; no eran alfombra de la tierra estas flores, no formaban sus divisiones el curso de estos arroyuelos, ni gorjeaban estos pájaros sus cantos; el halcón voraz, el cuervo funeral, y la tremenda águila de los Alpes hacía solos resonar en estas cavernas sus gritos; inmensas escarchas de todos estos peñascos pendía, flecos de blanca nieve eran el único arreo de estos arboles; todo aquí los rigores del invierno y el horror de los hielos respiraba, solo los fuegos de mi corazón me hacían tolerable este sitio, y en él se iban pensando en ti los días enteros. Mira la piedra donde para contemplar desde lejos tu feliz morada me sentaba; encima de esta se escribió la carta que ablandó tu pecho, estos tajantes pedernales de buril para grabar tu cifra me servían; aquí se atreve el torrente helado en cobro de una carta tuya, que un remolino me arrebataba; allí fui a repasar y a basar mil veces la postrera que me escribiste; mira la orilla del precipicio de donde con ansioso y desesperados ojos la profundidad de estas simas  contemplaba; en fin aquí fue donde antes de mi triste partida vine a llorarte moribunda, y juré no sobrevivirte. ¡Niña con tanta constancia amada, o tu para quién fui yo nacido, he de hallarme contigo en los mismo lugares, y anhelar en balde por aquel tiempo que pasaba llorando de ellos tu ausencia!...
Iba a seguir, pero Julia que viendo que a la orilla de la sima me acercaba, se había asustado, y me había cogido de la mano, la apretó sin hablar palabra y comprimiendo un mal ahogado sollozo, apartando luego aprisa la vista, y tirándome por el brazo: vámonos, amigo mío, me dio con voz trémula, el aire de este sitio no es sano para mí. Me fui gimiendo con ella pero sin darle respuesta, y dejé para siempre esta triste soledad como a Julia misma la hubiera dejado.
Habiendo vuelto con lentos pasos al puerto dando algunos rodeos, nos separamos. Quiso ella quedarse sola, y yo seguir paseándome, sin saber adonde iba. Cuando volví no estaba aun listo el barco, ni sosegada el agua, cenamos con tristeza, bajos los ojos, meditando el buen semblante, comimos poco, y hablamos menos. Después de cenar fuimos a sentarnos en la arena, aguardando el instante de partir. Poco a poco se despejó la luna, se sosegó el agua, y me propuso Julia que embarcásemos. Le di la mano para entrar en el barco, y sentándome a su lado seguí teniéndola asida de la mía. Observamos ambos un profundo silencio, y me convidaba a la meditación el ruido igual y a compas de remos. El alegre canto de las gallinatas, que me traía a la memoria deleites de mi pasada edad, y en vez de divertirme me entristecía. Poco a poco sentía crecer la melancolía que me abrumaba. La serenidad del cielo, la frescura del aire, la suave claridad de la luna, el argentado tremolar de las ondas que en torno de nosotros brillaban, el concurso de las más gratas sensaciones y hasta la presencia del objeto amado, nada pudo apartar de mi corazón mil dolorosas reflexiones.
Empecé acordándome de un paseo semejante que di en otro tiempo con ella mientras el embeleso de nuestros primeros amores. Se retrataron en mi alma para afligirla todos los deliciosos afectos que la llenaban entonces; todos los sucesos de nuestra mocedad, nuestros estudios, nuestras conversaciones, nuestras cartas, nuestras secretas citas, nuestros gustos;
Y tanta fe, y memorias tan suaves,
Y tan luenga costumbre.
Una muchedumbre de objetos de poca entidad, que me ponía delante la imagen de mi pasada dicha; todo se ofrecía a mi memoria para aumentar mi presente miseria, pintándome la pasada felicidad. Se acabó, decía dentro de mi; aquellos tiempos, aquellos felices tiempos que no son, para siempre huyeron. ¡Ay, que nunca volverán, y estamos juntos y para siempre están unidos nuestros corazones! Me parecía que con más resignación hubiera sufrido la muerte, o su ausencia, y que había padecido menos el tiempo que lejos de ella había vivido. Cuando a tanta distancia gemía, la esperanza de volverla a ver aliviaba mi pecho: me lisonjeaba con que todas mis penas las borraría un instante que en su presencia estuviese; contemplaba a lo menos en la esfera de las cosas posibles en un estado menos acerbo que el mí, pero encontrarse a su lado, pero verla, tocarla, hablarle, amarla, adorarla y casi poseyéndola, reconocer que para siempre la he perdido: esto me precipitaba en accidentes de ira y rabia, que por grados me condujeron al ultimo ápice de desesperación. En breve empezaron a batir en mi alba funestos proyectos, y en un desvarío tal que pensando en el me estremezco, me acometió una violenta tentación de despeñarla conmigo en las olas, y dar fin en sus brazos a mi vida y a mis dilatados. Tan fuerte llegó al fin a ser esta horrenda tentación, que me vi obligado a soltar a todo prisa su mano e irme al otro extremo del barco.
Allí empezaron a tomar otro giro mis vehementes agitaciones; poco a poco fue insinuándose en mi alma un afecto más sereno; pudo más la ternura que la desesperación, salió de mis ojos un diluvio de lágrimas, y comparado este estado con aquel de que acababa de salir no dejaba de causarme contento. Lloré abundantemente largo rato, y me sentí aliviado, cuando me hube serenado volví al lado  de Julia, y le cogí otra vez la mano. Tenía en ella su pañuelo, y le sentí todo mojado. ¡Ah, le dije en voz baja, bien veo que nunca han dejado de entenderse nuestros corazones!
Verdad es, me respondió con alterada voz, pero sea esta la ultima vez que en este tono se expliquen.
Volvimos entonces a entablar una sosegada conversación, y habiendo navegado cosa de una hora llegamos sin otro azar. Cuando estuvimos en casa distinguí a la luz que traía Julia encarnados y muy hinchados los ojos, y los míos no hubo de encontrarlos ella en mejor estado. Después de las fatigas de todo el día tenía mucha necesidad de descansar; se retiró y yo me fui a acostar.
Esta es, amigo mío, la historia circunstanciada del día de mi vida en que, sin exceptuar ninguno, he sentido las más violentas emociones. Espero que hayan sido la crisis que me vuelva enteramente en mí. En cuanto a los demás diré a usted que esta aventura me ha convencido mejor que todos los argumentos de la libertad del hombre y el mérito de la virtud. ¡Cuantas personas son flacamente tentadas, y se rinden! En cuanto a Julia (mis ojos lo vieron y lo sintió mi corazón) sustentó aquel día la más fiera lid que sustentó jamás pecho humano y sin embargo, salió con victoria. Pero ¿Qué he hecho yo para desviarme de ella? O Eduardo, cuando seducido por tu dama supiste triunfar en consuno de tus deseos y los suyos, ¿no eres de superior naturaleza que la humana? Sin ti acaso era yo perdido. Cien veces en este día de peligros de memoria de tu virtud me restituyo la mía.


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Después de haber buscado por todos lados en internet este libro en español y no haberlo encontrado, después de mirar en un montón de bibliotecas, empecé a traducir yo misma la primera parte de esta carta, y luego mirando en cosas útiles a la hora de buscar información en google, acabé encontrado un libro escaneado, de una traducción en español muy antiguo. Terminé copiándolo del pdf y lo pongo aquí, por si a alguien le sirve de ayuda. Era para un trabajo de literatura francesa. Si lo queréis en pdf id a contacto y os lo enviaré por correo. (Solo tengo esto en español, no tengo el resto del libro.)